Mi gato tiene los ojos o las encías amarillas: por qué laictericia no puede esperar

Hay cambios en un gato que se notan enseguida, y otros que pasan casi desapercibidos hasta que alguien se fija de cerca. El color amarillento en los ojos, las encías o el interior de las orejas es de los segundos: muchas veces se descubre por casualidad, con buena luz, o porque alguien comenta que el gato «tiene mala cara».

Ese tono amarillo tiene nombre clínico —ictericia— y, a diferencia de otros síntomas que pueden esperar a una revisión tranquila, este es de los que no se posponen.

Qué es la ictericia y por qué se ve primero en los ojos y las encías

La ictericia aparece cuando se acumula bilirrubina en el organismo, un pigmento que normalmente se procesa en el hígado y se elimina sin que se note. Cuando ese proceso falla —por la causa que sea— la bilirrubina se acumula en sangre y tiñe los tejidos de color amarillo.

En los gatos suele verse antes en zonas con piel o mucosa fina y poco pigmentada: la esclerótica (la parte blanca del ojo), las encías, el interior de las orejas y, en casos más avanzados, la piel del abdomen o las almohadillas.

Señales que pueden acompañar a la ictericia

La ictericia rara vez aparece sola. Conviene prestar atención también a:

  • Decaimiento o menor actividad de lo habitual
  • Pérdida de apetito, parcial o total
  • Pérdida de peso, a veces en pocos días
  • Vómitos ocasionales
  • Orina de color más oscuro de lo normal
  • Heces más claras de lo habitual

Ninguna de estas señales por separado confirma un diagnóstico, pero junto con un tono amarillento en ojos o encías son motivo suficiente para una revisión sin demora.

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Por qué en los gatos la ictericia es siempre una urgencia

En perros, la ictericia también es un signo serio, pero en gatos tiene una particularidad que la hace todavía más urgente: un gato que deja de comer, aunque sea por pocos días —por estrés, por otra enfermedad, por un cambio de pienso que rechaza— puede desarrollar una alteración hepática grave conocida como lipidosis hepática felina.

Es decir: en algunos gatos, la ictericia no aparece por una enfermedad hepática primaria desde el inicio, sino como consecuencia de un proceso previo que hace que el gato deje de comer. Esa falta de ingesta puede desencadenar una lipidosis hepática, especialmente en gatos con sobrepeso o con otras enfermedades de base.

Causas más frecuentes de ictericia en gatos

Entre los cuadros que con más frecuencia provocan ictericia en gatos se encuentran:

  • Lipidosis hepática felina: una de las causas más importantes de ictericia en gatos, asociada a periodos de anorexia o ingesta muy reducida.
  • Colangitis o colangiohepatitis felina: inflamación de las vías biliares y el hígado, en ocasiones de origen infeccioso o inmunomediado.
  • Anemia hemolítica: la destrucción acelerada de glóbulos rojos libera bilirrubina más rápido de lo que el hígado puede procesar.
  • Mycoplasma haemofelis (antes conocida como hemobartonelosis): parásito de la sangre que también puede provocar anemia hemolítica y, con ella, ictericia.
  • Pancreatitis, a menudo asociada a otros problemas digestivos en el gato (lo que se conoce como triaditis cuando coincide con enfermedad hepática e intestinal).
  • Peritonitis infecciosa felina (PIF), en su forma con afectación abdominal.

Determinar cuál de estas causas está detrás de cada caso requiere pruebas específicas, ya que el tratamiento y el pronóstico cambian mucho según el origen.

Cómo llegamos al diagnóstico

Ante un gato con sospecha de ictericia, el proceso diagnóstico habitual incluye analítica sanguínea completa (con perfil hepático y renal), ecografía abdominal para valorar hígado, vías biliares, páncreas e intestino, y en algunos casos pruebas adicionales según los primeros resultados.

El objetivo es identificar la causa concreta lo antes posible, porque cuanto más tiempo pasa un gato sin comer o sin tratamiento, más se puede agravar el cuadro, especialmente si ya hay lipidosis hepática instaurada.

¿Cuándo debes llevar a tu gato al veterinario?

Si observas un tono amarillento en los ojos, las encías o el interior de las orejas de tu gato, no es un signo para vigilar «a ver si mejora»: es motivo de consulta veterinaria en las próximas horas, especialmente si además ha dejado de comer con normalidad.

Puedes ofrecerle comida apetecible si el gato está despierto, responde con normalidad y no vomita, pero no conviene sustituir la consulta veterinaria por cambios de dieta, suplementos o estimulantes del apetito por cuenta propia. En un gato que lleva días comiendo poco o nada, lo prioritario es identificar la causa y decidir cómo reintroducir la alimentación de forma segura.

Si tu gato tiene las mucosas amarillas y además no come, está decaído o vomita, no esperes al día siguiente: contacta con un veterinario ese mismo día.

En Kissa contamos con un equipo especializado en medicina interna felina

En Hospital Veterinario Kissa, la medicina interna felina es una de nuestras áreas de referencia. Contamos con la experiencia, las pruebas diagnósticas y el manejo hospitalario adaptado para abordar con rapidez cuadros como la ictericia, identificar su causa y poner en marcha el tratamiento adecuado.

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